TRIBUTO EN SU CENTENARIO
Fuente: Diario Los Andes. Mendoza
Fecha: 09 de abril de 2005
Por: Jorge López Anaya

Raúl Soldi, hijo de inmigrantes italianos, nació en Buenos Aires en 1905 (esta muestra conmemora ese centenario). En 1924 se instaló en Italia para estudiar en la Academia de Bellas Artes de Brera, en Milán, donde enseñaban algunos profesores "veristas". Los maestros no influyeron demasiado en el joven discípulo, quien se vinculó con los artistas reunidos en torno a la Academia libre que había abierto la Galería del Milione, entre otros, Giacomo Manzú, Lorenzo Tomea, Renato Birolli, Adriano Spilimbergo y Aligi Sassu.

En 1932, ya en su patria, expuso en Buenos Aires, en Amigos del Arte. Las pinturas de esa época son ejemplos manifiestos de la evasión hacia el mundo de ensueño al que Soldi sometió sus figuras. La intención era transfigurarlo todo en poético, como en Las Tres Gracias (1932), y en Venus Peinándose (1932), cuadros con jóvenes que miran y se dejan mirar.

Desde entonces, de manera fundamental, fue el pintor de las adolescentes plenas de gracia, con dorados y amarillos, casi hieráticas pero envueltas en su medio blando y fluente. El mismo tratamiento dio a los paisajes suburbanos. También representó con lenguaje similar los personajes del circo, los bodegones y los temas de la iconografía cristiana.

Soldi fue el creador de obras monumentales, poco comunes en nuestro medio. En la década de los cincuenta dedicó buena parte de su tiempo a los murales de la capilla de Santa Ana de Glew, en la provincia de Buenos Aires. El 25 de mayo de 1966 se inauguró la decoración que había pintado para la enorme cúpula del Teatro Colón. Concibió para ese espacio una Alegoría a la música, al canto y al baile. La obra cubre trescientos dieciocho metros cuadrados, con cincuenta y una figuras.

Raúl Soldi, uno de los artistas argentinos que gozó de mayor popularidad durante largas décadas, siempre buscó en su obra, dilatada y diversa, una reconsideración moderna de las tradiciones clásicas e idealistas. Sin duda lo logró. / Jorge López Anaya, Crítico de arte.