CENTENARIOS ILUSTRES

HACE UN SIGLO NACIERON RAÚL SOLDI, CREADOR DE ESCENAS DE ENSUEÑO Y EL AUTOR DE LAS OBRAS DE LA CÚPULA DEL TEATRO COLÓN, Y YENTE, LA PRIMERA PINTORA ABSTRACTA ARGENTINA.


Fuente: Diario La Nación
Fecha: 27 de febrero de 2005
Por: Jorge López Anaya

En los últimos tiempos se ha recordado el centenario del nacimiento de Antonio Berni, uno de los grandes protagonistas del arte argentino del siglo XX. Pero en 2005, otros artistas de prestigio, que transitaron vías tan diversas como el neorromanticismo y la abstracción, comparten con el maestro rosarino la conmemoración de los cien años de sus natalicios: Raúl Soldi y Eugenia Crenovich (Yente).

Raúl Soldi, hijo de inmigrantes italianos, nació en Buenos Aires el 27 de marzo de 1905. A los diecinueve años se instaló en Milán, para estudiar en la famosa Academia de Bellas Artes de Brera, donde enseñaban algunos profesores ligados al verismo académico.

Los maestros no influyeron demasiado en el joven discípulo, quien se vinculó con los artistas reunidos en torno de la Academia libre que había abierto en Milán la Galería del Milione. Entre otros, estaban Giacomo Manzú, Renato Birolli y Adriano Spilimbergo, creadores que alcanzaron un importante prestigio. Pero la Academia duró apenas unos meses.

En 1932, ya en su patria, Soldi expuso en Buenos Aires, en Amigos del Arte. Las pinturas de esa época son ejemplos manifiestos de la desmaterialización y la evasión hacia el mundo del ensueño a la que el joven artista sometía a sus figuras. Lo mismo hacía con los paisajes suburbanos. La intención es transfigurarlo todo en poético, como en Las tres Gracias (1932) y La hamaca (1933), que conserva el Museo Nacional de Bellas Artes.

Soldi se convirtió en el pintor de adolescentes plenas de gracia, con dorados y amarillos, casi hieráticas, envueltas en un medio blando y fluente. En 1937 pintó uno de sus mejores cuadros, La escalera, que representa una madre con su hijo en el brazo derecho; la mujer está descalza, el fondo es liso y sólo se ve una sencilla baranda de hierro. También representó personajes del circo, del teatro, de la Comedia del arte, bodegones, paisajes suburbanos y escenas de la iconografía cristiana.

Desde la década de los cincuenta, Soldi dedicó buena parte de su tiempo a los murales que pintó en la capilla de Santa Ana de Glew, en la provincia de Buenos Aires. Las escenas de la vida de Santa Ana se desarrollan en el pueblo; el nacimiento de María tiene lugar en el patio de una casa vecina a la iglesia. El pintor señaló que había representado los molinos, las ovejas y las vacas tal como las había visto en la vecindad. La enorme obra, pintada al fresco, tiene unos doscientos metros cuadrados, distribuidos entre el altar mayor, tres nichos del lado izquierdo del altar, el coro y los dos costados de la escalera. Algunos de los temas principales del conjunto son la Visitación con la Virgen y Santa Isabel y Santa Ana cuando enseña a leer a la Virgen.

En los años sesenta se dedicó a otra obra de grandes dimensiones, la decoración de la cúpula del Teatro Colón, que se inauguró el 25 de mayo de 1966. Las pinturas originales las había realizado a principios del siglo XX el arquitecto y pintor francés Marcel Jambon, pero se deterioraron en 1934. El artista francés también había sido el autor de las decoraciones de la cúpula de La Opera de París, que fueron sustituidas por las de Marc Chagall, en 1964.

Soldi concibió para el Teatro Colón la Alegoría a la música, al canto y al baile como una representación de la vida teatral en sus diferentes aspectos: los instrumentos musicales; los actores que en un entreacto juegan al ajedrez (uno de ellos con las ropas de Falstaff, la ópera de Verdi); los músicos que ejecutan sus instrumentos; tres actores en el ingreso a un escenario intercambian las máscaras que representan a la Comedia y el Drama. Un duende, con ropajes blancos, enlaza los distintos grupos de músicos y actores. La pintura al óleo cubre trescientos dieciocho metros cuadrados, con cincuenta y una figuras.

Raúl Soldi fue uno de los artistas argentinos que gozaron de mayor popularidad durante largos años. En 1992 se presentó una enorme muestra antológica de su obra en el Palais de Glace. Murió en Buenos Aires, el 21 de abril de 1994.