EL MUNDO DE SOLDI, ABIERTO A TODOS
MAS DE 55.000 PERSONAS VISITARON LA MUESTRA QUE RECREA LA VIDA DEL RECORDADO ARTISTA


Fuente: Diario La Nación
Fecha: 24 de noviembre de 2002

Hay 150 obras expuestas y se reproduce el atelier donde trabajaba
La entrada es libre


Las anécdotas de vida del artista, el sulky techado con el que recorrió Glew en busca de paisajes para pintar y una recreación del atelier en el que el maestro Raúl Soldi dio vida a singulares creaciones despiertan el interés de las 55.200 personas que ya visitaron la muestra sobre el recordado artista que se expone en el Palais de Glace.
En ese escenario, familias, parejas y grupos de amigos recorren las 150 obras del artista -fallecido en abril de 1994- expuestas hasta el 8 de diciembre por Galerías Zurbarán.
"Estuvimos en la muestra de 1992 y hasta pudimos ver a Soldi en persona. También visitamos Glew. ¿Por qué venimos? Y, porque nos gusta a los dos y porque Soldi es nuestro Soldi", explicó Elsa de Blanco, de 65 años, mientras abandonaba, junto con su esposo, la escenografía del atelier del pintor.
A diez años de la exitosa muestra de 1992 en el mismo lugar, y en la que 400.000 personas tuvieron la posibilidad de cruzarse con Raúl Soldi en alguna de las 16 visitas que realizó, la pasión por sus trabajos se mantiene viva y se transmite de generación en generación.
"Lo que más me gustó fueron los ángeles (de la capilla de Glew) y el sulky", aseguró Stephano Salvatori, de cinco años, bajo la mirada crítica de su hermana, Robertina, de ocho, que va a clases de pintura desde los tres. "Hoy dedicamos el día al arte", explicó de manera cómplice la mamá de los chicos, Estela Podestá. "Venimos de la muestra de Berni y esta exposición nos parece maravillosa", agregó.
La atención del público se concentra en dos de las muestras temáticas de la exposición: la capilla de Glew con las gigantografías de cinco de los 12 murales con los que Soldi decoró la capilla de la iglesia Santa Ana, entre 1953 y 1973, y el atelier con sus elementos de trabajo (pinceles, mesa, caballete y máscaras de yeso, entre otros), ambientado a la temperatura que le gustaba mantener al artista con estufas de cuarzo.
"La muestra es para todo público. Los más chicos se enganchan con el sulky y el atelier. Los adultos, en cambio, disfrutan porque lo vivieron a Soldi y hasta aportan anécdotas. Pero hay un público de 30 a 50 años que viene a descubrirlo. Quizá lo vio en la muestra del 92, pero se acerca a redescubrirlo", comentó Gabriela Garrote, una de las guías.
Y, sin duda, la muestra es para todo público. La entrada es gratuita y el acceso está garantizado mediante rampas. De martes a domingos hay visitas guiadas que permiten conocer la obra del artista y sus anécdotas de la mano de guías a las que no se les escapa detalle de la vida de Soldi. Los miércoles, a las 18, las guías están acompañadas de intérpretes para sordos e hipoacúsicos. Y los más chiquitos pueden disfrutar, los miércoles, a las 18, de "Cuentos para niños".
.<< Comienzo de la notaLas anécdotas de vida del artista, el sulky techado con el que recorrió Glew en busca de paisajes para pintar y una recreación del atelier en el que el maestro Raúl Soldi dio vida a singulares creaciones despiertan el interés de las 55.200 personas que ya visitaron la muestra sobre el recordado artista que se expone en el Palais de Glace.
En ese escenario, familias, parejas y grupos de amigos recorren las 150 obras del artista -fallecido en abril de 1994- expuestas hasta el 8 de diciembre por Galerías Zurbarán.
"Estuvimos en la muestra de 1992 y hasta pudimos ver a Soldi en persona. También visitamos Glew. ¿Por qué venimos? Y, porque nos gusta a los dos y porque Soldi es nuestro Soldi", explicó Elsa de Blanco, de 65 años, mientras abandonaba, junto con su esposo, la escenografía del atelier del pintor.
A diez años de la exitosa muestra de 1992 en el mismo lugar, y en la que 400.000 personas tuvieron la posibilidad de cruzarse con Raúl Soldi en alguna de las 16 visitas que realizó, la pasión por sus trabajos se mantiene viva y se transmite de generación en generación.
"Lo que más me gustó fueron los ángeles (de la capilla de Glew) y el sulky", aseguró Stephano Salvatori, de cinco años, bajo la mirada crítica de su hermana, Robertina, de ocho, que va a clases de pintura desde los tres. "Hoy dedicamos el día al arte", explicó de manera cómplice la mamá de los chicos, Estela Podestá. "Venimos de la muestra de Berni y esta exposición nos parece maravillosa", agregó.
La atención del público se concentra en dos de las muestras temáticas de la exposición: la capilla de Glew con las gigantografías de cinco de los 12 murales con los que Soldi decoró la capilla de la iglesia Santa Ana, entre 1953 y 1973, y el atelier con sus elementos de trabajo (pinceles, mesa, caballete y máscaras de yeso, entre otros), ambientado a la temperatura que le gustaba mantener al artista con estufas de cuarzo.
"La muestra es para todo público. Los más chicos se enganchan con el sulky y el atelier. Los adultos, en cambio, disfrutan porque lo vivieron a Soldi y hasta aportan anécdotas. Pero hay un público de 30 a 50 años que viene a descubrirlo. Quizá lo vio en la muestra del 92, pero se acerca a redescubrirlo", comentó Gabriela Garrote, una de las guías.
Y, sin duda, la muestra es para todo público. La entrada es gratuita y el acceso está garantizado mediante rampas. De martes a domingos hay visitas guiadas que permiten conocer la obra del artista y sus anécdotas de la mano de guías a las que no se les escapa detalle de la vida de Soldi. Los miércoles, a las 18, las guías están acompañadas de intérpretes para sordos e hipoacúsicos. Y los más chiquitos pueden disfrutar, los miércoles, a las 18, de "Cuentos para niños".