GLEW - Los Frescos del Maestro
A 42 km de Capital, una capilla y una fundación exhiben la obra de Raúl Soldi.

Fuente: Diario Clarín
Fecha: 5 de junio de 2005
Por: Marina Oybin. Especial de Clarín.

La capilla Santa Ana de la ciudad de Glew guarda una de las páginas más reconocidas de la pinacoteca argentina: los frescos que Raúl Soldi dejó allí pintados y que junto con la muestra permanente de la Fundación Soldi invitan a acercarse a ese universo de criaturas inocentes y climas afables que es el rasgo característico de su obra.

Los memoriosos sostienen que la historia de la capilla y estos frescos comenzó a principio de los años 50, cuando Soldi conoció el pueblo y se enamoró de él a primera vista. Le gustaron, dicen, las calles mansas y tranquilas, apenas alteradas, cada tanto, por el paso de sulkies y volantas.

 

Ante los murales

Los murales de la iglesia Santa Ana, con su antiguo campanario en pie, fueron inaugurados en 1905. Hoy, al entrar en la capilla se percibe el fuerte aroma a hierbas que inunda esa nave de 8 metros de frente por 25 de largo, con bóveda de cañón corrido. Y enseguida sorprenden los colores de los frescos: tonos saturados conviven con matices pastel y azules ultramar intensos. Veintitrés calurosos veranos fue el tiempo que Raúl Soldi tardó en concluir estos murales con la técnica renacentista del fresco. Primero revocó los muros; más tarde, por medio de un sistema de caños, humedeció el interior de las paredes. Dibujó el boceto y luego, sobre el muro listo, aplicó con espátula los pigmentos que le dieron vida.

Subido a los andamios, en las alturas —con los pinceles atados a la cintura y velas para iluminar los detalles— Soldi pintó un total de 11 frescos y dos óleos en los que plasmó escenas religiosas. Una de las curiosidades de esta singular obra es que en las representaciones el artista incluyó paisajes y hasta reconocibles personajes de Glew. Por ejemplo, en el fresco El Coro, la figura de Santa Ana es una conocida vecina que cantaba en el coro de la iglesia.

Los murales —que han sido restaurados— se conservan en muy buen estado. Lamentablemente, la explicación aportada en la capilla atiende casi exclusivamente a los aspectos religiosos a los que remite la obra. No alude a la misma en su calidad de patrimonio estético y cultural.

El paseo continúa en la Fundación Soldi, creada por iniciativa del artista. Allí se exhiben 60 obras, entre óleos, dibujos y grabados, que abarcan distintas etapas pictóricas desde 1927 hasta 1978. También se proyecta un video sobre su vida. La de Soldi es "una obra caracterizada por la paz, la tranquilidad y la poesía", sostiene Daniel Soldi, hijo del artista a cargo de la Fundación.

Este año, la visita "a la Glew del Soldi" tiene un valor adicional, ya que se celebra el centenario del nacimiento de artista. Por ese motivo, sus obras serán exhibidas en salas de todo el país.