CULTURA: MAÑANA SE CUMPLEN CIEN AÑOS DE SU NACIMIENTO
RAÚL SOLDI: ¿EL MAESTRO OLVIDADO?

JUNTO CON ANTONIO BERNI Y QUINQUELA MARTIN, ES UNO DE UNO DE LOS ARTISTAS MÁS POPULARES DEL PAÍS Y SUS OBRAS TIENEN MERCADO. SIN EMBARGO PARA LA CRÍTICA ACTUAL YA NO ES UNA FIGURA CLAVE DEL ARTE ARGENTINO.

Fuente: Diario Clarín
Fecha: 26 de marzo de 2005
Por: Eduardo Pogoriles

Su cuna fue un conventillo que daba a los fondos del Teatro Politeama. Ahí nació Raúl Soldi, cien años atrás, el 27 de marzo de 1905.

Su padre era violoncellista en el Colón; su hermana Amelia, cantante lírica. Se formó en la Academia de Brera —en el Milán vanguardista de los años 20— pero para vivir fue escenógrafo en los estudios de Argentina Sono Film durante años; también decoró las vidrieras de Harrod's. Dicen que el cineasta Luis Saslavsky lo convenció de que debía dedicarse a pintar. Desde la década de 1950 conquistó a un público amplio y fue tapa de revistas. Pero a cien años de su nacimiento, Soldi "aunque es un artista popular y tiene mercado para sus obras, no es valorado por los críticos actuales, hoy no se lo considera clave para entender la historia del arte argentino, se valora más a Xul Solar, Berni, Pettoruti, Del Prete y Guttero; incluso, a Norah Borges", dice Marcelo Pacheco, curador jefe del Malba, donde, en ese sentido, no se exhiben obras suyas en la colección.

En cuatro grandes murales de la estación José Hernández del subte D que va a Belgrano, el público puede ver reproducciones en cerámica de las pinturas que Soldi hizo en la cúpula del Teatro Colón, en 1966. También está presente en los frescos de la iglesia Santa Ana de Glew, localidad donde está la Fundación (www.soldi.com.ar) que "guarda sesenta de sus mejores obras", dice su hijo, Daniel Soldi.

En 1992 unas 400.000 personas visitaron la exposición que el marchand Ignacio Gutiérrez Zaldívar hizo con doscientas diez obras de Soldi en el Palais de Glace. El coleccionista Eduardo Costantinti pagó 103.000 dólares en 1999 por "Los Smith", una témpera de gran tamaño que Raúl Soldi pintó en 1934 para recordar a una familia de acróbatas circenses. Otra de sus obras, "La hamaca", está en el Museo Nacional de Bellas Artes, "yo la colgué en la muestra que hicimos en 1991", recuerda Pacheco.

Por su parte, el consultor de arte Adrián Gualdoni concede que "el mercado de arte influye en la legitimación de un artista pero no es el único factor, también juegan las opiniones de los críticos, las compras de los museos y la importancia de los coleccionistas". En este sentido, Gualdoni dice que "desde la década de 1950 las obras de Soldi son el objeto de deseo de toda la clase media ilustrada del país, es tan popular como Berni, Quinquela y Molina Campos". Las estadísticas de Gualdoni indican que entre los años 2002 y 2004 se vendieron 156 obras de Soldi en subastas públicas, un indicio de su popularidad.

"En este país es pecado ser exitoso como Soldi, a él no le perdonan la armonía y la belleza de sus óleos, su preferencia por la figura humana, esas mujeres asexuadas que pintaba, esos artistas de circo y teatro que parecen ángeles", dice el galerista Gutiérrez Zaldívar, que prepara una muestra del artista desde el 4 de abril en "Zurbarán". En mayo, otras cien obras se verán en el Teatro Argentino de La Plata, en noviembre estarán en Mar del Plata, para la reunión de presidentes americanos.

¿Pero acaso Soldi tiene algo que decirles a los argentinos de hoy? Cada época tiene un ojo particular, la crítica tiene humores y la historia del arte siempre está reescribiéndose. "A eso se suman los cambios en la cultura visual que ocurrieron en el país desde 1984, desde la profesionalización de los museos y la nueva crítica, al boom de las instalaciones y el video", dice Pacheco.

En su opinión, Soldi trae de Italia una "vanguardia moderada" que ayuda a construir la pintura moderna argentina. "Por eso su época más interesante es la década de 1930, pero no interesa ya el Soldi que hace pintura religiosa o paisajes. No es significativo que haya pintado edificios públicos, no podemos hablar de Soldi como de un muralista mexicano, ni del Colón como si fuera la Capilla Sixtina. Algunos lo ven como un artista decorativo, confortable, pero yo no tengo ese prejuicio, también Guttero era decorativo y Raquel Forner hacía vidrieras en Harrod's. Soldi fue importante como creador de un gusto en el coleccionismo local. Ocurre que hoy se miran y valorizan otras cosas, que en Soldi no se ven. Es verdad, hoy hay una vuelta a la pintura —como en los años 80— pero eso no significa que Soldi deba ser sobrevalorado"
.