EL DIALOGO JUDEO-CATOLICO: LA CASA ARGENTINA EN JERUSALEM
UN MENSAJE DE PAZ Y DIALOGO CON EL ESPIRITU DE TIERRA SANTA

UN CLASICO DEL TRABAJO DE UN ORGANISMO NO GUBERNAMENTAL QUE REUNE A CRISTIANOS, JUDIOS E ISLÁMICOS POR LA PAZ Y EL DIALOGO INTERCONFESIONAL.

Fuente: Diario Clarín
Fecha: 03 de marzo de 2004

Jerusalen, Buenos Aires y Nueva York exhiben fuertes símbolos del diálogo interconfesional impulsado por la Casa Argentina en Jerusalem, fundada en Buenos Aires para reunir a cristianos, judíos, islámicos y agnósticos por la paz.

Un fresco pintado por Raúl Soldi en Nazareth; una sede argentina en Buenos Aires y otra en Jerusalen; un mural único en el mundo que recuerda al Holocausto y los cruentos atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA en la Catedral de Buenos Aires (Ver pag. 5), además de otros gestos de diálogo en Nueva York y diversos lugares del mundo, son el fruto del trabajo de esta ONG. El espiritu pionero del diálogo que ardió en Buenos Aires en los años '60 alimenta esta iniciativa que no cesa de tender puentes de diálogo entre personas de diferentes credos.

Así, en 1966 surgió la Casa Argentina en Jerusalem, una Organización No Gubernamental al servicio de la paz mundial. Fue fundada, entre otros, por monseñor Ernesto Segura, Numo Werthein, Baruj Tenembaum, Raúl Soldi y Jorge Luis Borges. Promueve la paz a través del diálogo interconfesional y de emprendimientos culturales y educativos.

La entidad recibió el apoyo de los cardenales primados Antonio Caggiano y Antonio Quarracino. En 1992, Quarracino fue el primer primado argentino en peregrinar a Tierra Santa, bajo la coordinación de la Casa. También organizó la visita de centenares de sacerdotes argentinos a los lugares santos.

La entidad es un foco de difusión de lo mejor de la cultura argentina a través de iniciativas propias o en emprendimientos conjuntos con universidades, fundaciones y delegaciones diplomáticas. Se convirtió en un foro estimulante de las relaciones interconfesionales y la armonía entre los credos. Su actual presidente es el presbítero Horacio F. Moreno; los vicepresidentes, Oscar A. Vicente, Baruj Tenembaum y José Ignacio García Hamilton; y Natalio Wengrower preside el comité consultivo.

Desde octubre de 1969, la Casa Argentina tiene su propia sede en la calle Antebi 3, en Jerusalen. Un año antes, la entidad le encargó a Raúl Soldi un fresco en el mural dedicado a la Argentina en la Basílica de la Anunciación, en Nazareth. Con incrustaciones de piedras riojanas y cal cordobesa, Soldi pintó el milagro que alumbró la advocación a Luján.

También este edificio de diálogo se construyó con cimientos tan sólidos como silenciosos. El 5 de enero de 1964, en su visita a Israel, el papa Pablo VI saludó a los judíos como "el Pueblo de la Alianza" y honró a los Patriarcas como a "nuestros Padres en la fe". Atento a estos signos, el argentino Baruj Tenembaum organizó un concurso literario sobre esa visita papal. El jurado estuvo integrado por Jorge Luis Borges, Adolfo Lanús y monseñor Segura, entre otros.

Poco después, el Papa recibió en audiencia a Tenembaum y el encuentro pasó a la historia con un sello postal vaticano. El cardenal Caggiano, nombrado presidente vitalicio de la Casa Argentina en Jerusalen, destacó la sed de paz que alentaba el diálogo interreligioso y, desde entonces, la obra continuó sin descanso.